Sentimiento.

La distancia, mis letras, tus mensajes y muchas canciones que hemos compartido tú y yo. Todos los días te llevo en mi mente, te llamo, te escribo; y no se… si aún sientes algo por mi. Se que me piensas y bien sabes lo mucho que yo te quiero. Te extraño y mucho… que espero algún día verte y poder sostenerte entre mis brazos. Por hoy, tan solo seguiré esperando como desde hace muchos años, tan solo por verte una vez más.

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Día del padre.

Día del padre ha llegado, es otro año más y yo sigo recordándote con mucho amor. En mi vida serás ese hombre de carácter fuerte, el que aconsejaba en ser siempre una mejor persona. Fuiste alegre, buen amigo, y noble también… te llevo siempre en el corazón. Acepto que tuvimos nuestras diferencias y que tonto fui el no saber que todo lo hacías por nosotros tu familia. Ahora con la mía se, que razón tenías en decir “cuando tengas tus hijos , me entenderás.” Te extraño, y se que tú también nos cuidas desde el cielo. Así, que con el pasar de los años te seguiré extrañando por que aunque estes ausente todos te llevamos muy dentro del corazón.

La bienvenida.

Una vez más ahí estaba ella, eran las 7:45 de la noche. Esperaba ansiosa a su novio, si, el que hace tiempo había partido hacia el norte. Hacia ya 3 años sin verse, y ella se sentía feliz y muy ilusionada de verlo nuevamente. Dieron las 8:15 y el hizo acto de presencia; imaginen ustedes su cara . Se abrazaron por unos minutos y con un beso de bienvenida tomaron asiento en una banca fuera del hogar de ella. Y fue así como pasaron las horas, eran ya casi las diez. Se tomaron de la mano y se acercaron a un rincón que estaba a un lado de su puerta, y fue ahí donde se entregaron con una pasión atrasada. Hubo de todo y que decir de ella… que lo disfrutaba como si fuese su primera vez. El reloj seguía su conteo y ellos envueltos entre la oscuridad se volvieron uno solo en una noche de bienvenida.

Entrega total.

Ella, se enciende al besar su cuello. Que decir de ese delicado recorrido de mis manos atravez de su espalda. Besa, muerde, y se abraza a mi cuerpo vibrando de placer. A sus cuarenta es como una veinteañera pidiendo no parar, y yo le sigo el ritmo al vaivén de sus caderas. Su experiencia sale al descubierto al cambiar de posición, se acomoda perfectamente para besarla toda, de los pies a la cabeza. Tiembla, y me tira del pelo, mientras de su boca ansiosa dice … ya, hazlo ahora. La miro a los ojos y veo en ellos el fuego candente que pide que ponga un leño que avive esa hoguera encendida de tanta pasión. Sonríe traviesa y con su magia de mujer me vuelve loco al morderme el pezon. Esa noche como tantas nos entregamos, nos fundimos de tanta adrenalina corriendo por las venas, que nos olvidamos del tiempo y nos abrazamos al final del acto, para subir a la cima del cielo juntos. Intercambiamos sonrisas, besos y mordiscos que dejaban huellas en la piel…lo mismo que al oído susurrando palabras que salían del corazón.

Un par de torpes.

Sabernos prohibidos hace que la distancia se acorte. Tú pensando en mi, yo suspirando por tí. Y es que el saberte ajena me roba el sueño, me lleno de insomnio de pensarte en otros brazos. Fuimos un par de torpes al terminar nuestra relación y por el ego tan grande de tu parte, todo se acabó. Acepto mis errores el no valorarte a su tiempo, y eso créeme me destroza el alma. Te pienso, te sueño y me da rabia de que él, sea ahora tu compañía cada día. Sufro y estoy pagando un alto precio, eso lo sé… pero en el fondo se que no me olvidas, porque entre nosotros aún llevamos muy dentro tantos momentos felices, tantas promesas incumplidas, que jamás ya no podremos cumplir. Tú allá con él, yo aquí penando por tí, hasta el final de nuestra historia.

Gracias Mamá.

Eres tú la mujer que me dio la vida y que me amo desde el primer momento que supo que vendría.

Crecí dentro de un cuerpo y me cobijo con un manto caliente llamado corazón, me alimento y me canto durante nueve meses.

Yo, latía dentro y sonreía, era feliz junto a ella. Éramos dos almas gemelas.

Me acariciaba con sus tersas manos y me llamaba mi vida.

Había noches que lloraba y yo no lo entendía, solo podía moverme y hacerle saber que no estaba sola, que yo con ella estaba cada noche y cada día.

Y al final, en una noche de invierno ya casi a la salida del sol. Ahí estaba yo naciendo y escuchando lo mucho que me quería.

Gracias mamá, por darme tú la vida. Por compartir tu cuerpo hermoso, tu corazón y todo el amor que una madre hace por sus hijos durante toda su vida.

Amor de mi vida.

Cariño, quiero que sepas que aunque llevamos vidas separadas; quiero que sepas que te igual o mucho más que el primer día que nos conocimos. Quiero hacerte saber que nunca te olvido, y tu recuerdo vive en mí. Si, eres y serás mi amor, mi consentida, el amor de mi vida. Cada día te sueño por las noches y te pienso todos los días, así es mi vida desde tu partida, desde que decidiste hacer una vida con aquel que decía amarte. No tomaste en cuenta nuestra relación que con altibajos éramos un volcán en erupción, quizás esa fue la oportunidad que tanto tu deseaste al saber que algún día todo llegaría a su fin. Te alejaste y te casaste, pero dime amor ¿algún día me olvidaste? …