Permíteme.

Déjame compartir tus ratos de oscuridad,
caminar, por un rato, con tus zapatos,

repartirnos a medias el veneno de tu copa,

escuchar las voces tristes

que te hablan de soledad.

Déjame empujar junto a ti los muros del alba,

echar a volar cometas y versos leves.

Déjame dejar a tu lado

huellas efímeras en la arena.

Déjame acompañarte, abrazar olas y espuma,

déjame verte reír todas las risas,

déjame verte volar todos los cielos…

Amor en una mirada.

No sólo conocía el color de sus ojos,
también conocía su forma,
su manera de verme y expresiones.
Conocimos sólo con mirarnos a los ojos que estábamos enamorados.
Sí, no sólo conocía el tamaño, expresión y color en sus ojos.
También conocí el amor en tan sólo una mirada.

Merecerte a ti.

Te mereces que te quieran 
que te digan que el amanecer queda bien en tu espalda 
que te cojan de la mano porque no hay mundo en el que quieran tenerte lejos 
que se atonten con tu sonrisa 
que tu voz sea la canción favorita 
que los días a tu lado sean oasis y casita en el monte 
te mereces que te cuiden que no te dejen caer del todo pero sí equivocarte 
que te curen cuando duela, y cuando tán solo escuesa 
que te lanzen un salvavidas siempre que lo necesites 
y desencadenar toda una operación de salvamento si te sientes hecho pedazos 
que te acaricien por las zonas frágiles y te besen donde más miedos tengas 
te mereces sentirte capaz porque eres válido para todas las metas 
porque obstáculos no va con imposibles 
ni barreras con indestructibles 
ni límites con insuperables… no para ti.
 te mereces el amor más cálido 
lo mereces más que un bosque sus árboles y un mar sus peces 
mucho más que un rebaño sus ovejas y una ciudad su gente. 
Yo… sólo espero merecerte a ti.

Gracias.

Gracias por todo lo que haces por mí, por estar siempre, por hacerme creer que un momento de felicidad se crea de la nada.
Por demostrarme que el tiempo se puede congelar en una sonrisa o una mirada. Gracias por hacer todos los días especiales a tu lado, por amarme a pesar de todo y de todos. 

Gracias porque eres en lo primero que pienso cuando despierto, y es por ti que mi primer acción en la mañana es tomar mi celular sólo para leer tus buenos días o escribirlos yo; porque sé lo bonito que se siente despertar y que entre todos los mensajes matutinos esté el más importante, el tuyo. Que gracias a ti no me concentro en mis problemas diarios y que quiero verte todo el tiempo, que me haces sonreír sin razón. Que eres quien cree en mí incluso cuando ni siquiera yo mísmo creo, que estás ahí siempre que te necesito… que me aceptas con todos mis defectos, que no intentas cambiarme. Que tú me complementas, que me motivas a ser mejor.

Tú eres quien se preocupa si llegué bien a casa, si ya comí, tú me hablas solamente porque quieres escuchar cómo me fue en mi día. Porque me abrazas de la nada y me besas como nadie. 

Gracias porque me das todo lo que puedes y lo que tienes, porque me compartes todo, tus sueños, tus miedos, tus dudas, tus alegrías y tu tiempo.

Gracias por amarme como yo te amo a ti.

Una vez más gracias por llegar a mi vida…

Estoy tratando.

Estoy tratando de borrar toda nuestra historia, pero no puedo borrar tus besos, ni tu cariño, ni la importancia que me dabas y las palabras de aliento cuando me sentía del asco, ni puedo borrar tus caricias ni esos abrazos del alma
 Estoy tratando de borrar nuestra historia, pero no puedo.

Te quise.

Te quise tener
 

Te quise querer
 

Te quise conocer
 

Te quise comprender

 Te quise ayudar
 

Te quise besar

Te quise tocar

Te quise amar

 Te quise sentir

 Por sobre todo
 Quise que me quisieras

 Quise que no me reemplazarás.